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viernes, 24 de julio de 2009

NO, NO Y NO, NO QUEREMOS CEMENTERA


Con el respaldo multitudinario al concierto "Música por Los Haitises" y a la campaña "Yo no me quedo callado/a", quedó claro que los dominicanos y dominicanas NO QUEREMOS CEMENTERA EN LOS HAITISES, y valga decir, ni en ningún otro parque nacional ni en otras áreas vulnerables de NUESTRO territorio.

Los Zancos

Miles de personas, niños y niñas, jóvenes, adultos y ancianos, asistieron al concierto el pasado 19 de julio, en la histórica Plaza España, donde una veintena de artistas jóvenes y no tan jóvenes, subieron al escenario para apoyar con su arte la causa de "NO A LA CEMENTERA".


Una parte de los jóvenes y campesinos del campamento de Gonzalo decidieron venir caminando a presenciar el evento. Llegaron cansados, pero felices y disfrutaron tirados en el suelo. El concierto y la marcha de 4 días (desde el jueves), marcan, a juicio de la geógrafa dominico-francesa Amparo Chantada, el presagio de una gran victoria para el movimiento ambientalista dominicano.

Vinieron caminando desde Gonzalo

En ese sentido, nos sale un OJALA, porque de verdad, las amenazas a nuestro patrimonio natural son tantas, que ya no podemos elegir. Hay que luchar. Es derecho y deber, no podemos permitir que vendan y empeñen NUESTROS recursos más sagrados.

Julio Tallo

Los resultados de la encuesta Gallup/Hoy recien publicados dicen que 85% de los ciudadanos y ciudadanas está en contra de la cementera, así que es evidente que el tema ha sensibilizado.

Amparo Chantada y Alexander Mundaray

"(...) con la cementera, me huele a muerte, me huele a muerte" y "(...) de Los Haitises estoy enamorada, de este planeta estoy enamorada"... cantó una Xiomara emocionada y comprometida con esta lucha. !Qué lindo! Verdad?

Miguel Mancebo, campesino de Padre Las Casas
que participó en la marcha.


Pudimos tomar unas cuantas fotografías con la camarita del Voluntariado para los que no pudieron ir y, además, ahí tenemos dos videos.

Uno de los grupos en acción


José Rodríguez con Celedonio Jiménez y familia

Por esos ojos: !NO A LA CEMENTERA!

MUSICA POR LOS HAITISES



lunes, 13 de julio de 2009

NO, NO Y NO, NO QUEREMOS CEMENTERA


Sabías que en la zona de Los Haitises llueve más que en cualquier otra zona de la isla?

¿Sabías que en la zona de los Haitises existe la mayor concentración de cuevas con pictóricas tainas del país, por lo tanto es un Patrimonio de la
Humanidad?

¿Sabías que en los Haitises existe la mayor muestra del manglar caribeño?

¿Sabías que en los Haitises sólo quedan 300 ejemplares del Gavilán de la Hispaniola?

¿Sabías la riqueza que reproduce este espacio Los Haitises con relación a la pesca, flora y fauna para nuestro país?

¿Sabías que solo 4 puntos del planeta pueden exhibir las características de los Haitises? Si, el Karso en los Balcanes, Los Haitises, las costas de
Vietnam y los Órganos en Cuba.
¿Sabías que ninguna de estas otras tres supera la antigüedad de Los Haitises?

¿Sabías que uno de los temas más discutidos en congresos mundiales de medioambiente es la falta de agua potable en el mundo?

¿Sabías del caso de explotación realizada por la empresa minera Alcoa en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco, no se logró mitigar la pobreza de los campesinos y donde tampoco se ha recuperado el ecosistema afectado?

¿Sabías del caso de la ocupación de la laguna de Bávaro, el relleno de humedales, la destrucción de corales, no han logrado compensar en términos de desarrollo humano los problemas ambientales que han originado?

¿Sabías de los problemas respiratorios que afectan a la población en La Descubierta por la explotación minera de caliza en la periferia del Lago Enriquillo, pese a que es un Parque Nacional?

Son historias similares, con los mismos resultados, si no detenemos esta que se inicia...

Entendemos que este grupo tiene poder, dinero e influencia, mas nosotros tenemos conciencia planetaria y amor por nuestra Isla.


Por favor, UNETE y SE PARTE activa de nosotros siendo porta voz y reenviando este mensaje...para que muchas personas aporten desde su lugar su granito de arena logrando así
evitar esto de manera sana ...

Que puedes hacer tu para detener esto???

Confiando en la Chispa Divina, en la Vida, en Madre Tierra...y en todos lo que pertenecen... para que esto sea parte de nuestro aprendizaje y logremos verdaderamente cocientizar a nuestra nación de la importancia que tienen Los Haitises en nuestro territorio isleño y planeta...para evitar la construcción de la cementera en esta área de la isla.

Quedo de ustedes con el deseo de un mundo más sano y armonioso,

Unidos siempre!!


Sandra Ehlert

domingo, 28 de junio de 2009

CELEBRAR EL DESPERTAR


Celebramos el despertar de esa conciencia que va emergiendo, entorno al derecho que tenemos de existir y vivir con esperanza y decencia.

El futuro de una sociedad descansa en sus jóvenes y para nadie es un secreto que, en esta generación, se diluyen en sus deseos personalistas, hedonistas e individualistas, sintiéndose ajenos a su propia realidad y a las cosas que compartimos día a día en el encuentro con los demás, viven con la percepción de todo está bien y nada me importa.

Sin embargo, la experiencia de Los Haitises, liderada fundamentalmente por jóvenes, ha generado un capital social saludable, que puede alimentar movimientos sociales y hacernos sentir merecedores de autoridades competentes y reconocernos como ciudadanos, con deberes y derechos innegociables.

Por encima de la visión y los intereses particulares, tiene que seguir existiendo el país, como la casa común de todos y todas. Felicitamos a los jovenes del campamento de Gonzalo, por todo lo que han ayudado a lograr: la atención permanente de los medios, la participación de la ciudadanía, la interacción campo-ciudad, la paralización de los trabajos, etc., todo esto, a partir del trabajo constante, arriesgando la vida y dando todo lo que tienen en pro de preservar el patrimonio natural de Los Haitises.


MI EXPERIENCIA CON LA CEMENTERA DEL RÍO ISABELA

Por Natanael Disla













Una garza se aferra a una rama para no hundirse en las aguas contaminadas del Río Isabela en el barrio Capotillo (Santo Domingo, República Dominicana). EFE/Orlando Barría | Vía Peatóm


Tengo una experiencia personal en relación a qué tan lejos puede llegar el daño ambiental de una cementera instalada en donde no es debido.


Me crié en Santa Cruz, Villa Mella, una de las tantas urbanizaciones que surgieron en las afueras de la ciudad a finales de los 1970’s. Viví allí veintisiete años hasta que me casé en 2006.


Para cuando nos mudamos, la Fábrica Dominicana de Cemento Colón, ya tenía instalada treinta y tres años, sirviendo sus inolvidables fundas de cemento con una carabela—barco antiguo—dibujada de color rojo. Ese fue el primer foco de contaminación de los ríos Isabela y Ozama. Recuerdo muy bien las algas que del lado izquierdo del puente Presidente Francisco J. Peynado se avisaban. Esas algas nunca dejaban ver el río de ese lado. Cuando mis padres me llevaban al colegio, día tras día observaba el gran manto verde que lo cubría. No sé porqué, pero siempre me pareció que alguna relación tendría aquella odiosa cementera y ese manto de algas, que cual serpiente verde parecía engullirse la fuente acuífera toda.


La dichosa fábrica estaba ubicada donde hoy se alojan las oficinas principales del Metro de Santo Domingo. Siempre admiré el tamaño de las grandes chimeneas que flamantes expedían en las mañanas un humo gris con una cierta tonalidad ocre. Cuando regresaba del colegio en las tardes, el humo era negro, impregnando la atmósfera del color de la noche. En plena capacidad, el humo despedido por aquel monstruo contenía diariamente cerca de veinte toneladas de partículas de sílice. [1]


En innumerables viviendas—y en la mía también—de varios kilómetros a la redonda, el polvo se hacía presente especialmente a partir de las cuatro de la tarde, cuando a la luz del sol, en contraluz, podían apreciarse partículas de polvillo blanco.


La casa donde vivía quedaba a unos cinco kilómetros de allí. Crecí con neumonía y con incómodos ataques de asma que me asaltaban en cualquier momento. Recuerdo que era desesperante. En muchas ocasiones me despertaba sobresaltado de una tos férrea, que ya a los diez minutos asaltaba mis bronquios convertida en neumonía.


Pero nadie decía nada…


Como si todo esto fuera poco, Los Guaricanos—comunidad colindante con mi comunidad— albergaba el vertedero de Santo Domingo. Por varios años sufrimos mucho con esos dos focos de contaminación. Recuerdo las indeseables partículas negras de basura quemada que me despertaban de mi siesta vespertina luego de hacer mis tareas del colegio. O aquellas odiosas partículas negras de basura quemada que me dañaban mi trabajo visual en cartulina blanca a presentar la mañana siguiente.


Pero nadie decía nada…


Como si aún todo esto fuera poco, a los tres años de habernos mudado allí, ya en 1982, a un gracioso se le ocurrió instalar una pocilga a ciento cincuenta metros de mi casa, sin ningún tipo de regulación. Ya no era posible irme a aventurar con mis amigos monte adentro en busca de «jobos de puerco» porque el fétido vaho que despedía la odiosa e improvisada pocilga hacía imposible una aventura infantil más. No tenía ningún tipo de regulación y por más y más que reclamaron los vecinos, nada se lograba. Recuerdo que los gritos de los puercos me hacían la existencia difícil porque allá a lo lejos de mi pensamiento en horas de hacer tarea, el grito de un bendito puerco me asaltaba la subconsciencia.


Pero nadie decía nada…


Luego de una serie de brebajes que me preparaban mi madre y mi abuela: aceite de higuereta, aceite de tiburón, aceite de hígado de bacalao; aceite de culebra, Tusibron®, Fortymalt®; Vick Vaporub®, Bengué, Mentiolé; no, no ‘toy relajando, me bebí todo eso; y luego de que el Estado vendiera esa odiosa cementera, luego de que el Ayuntamiento enviara el vertedero a Duquesa, y luego de que le compraron la finca al porcicultor, y luego de innumerables oraciones a Dios, a Jehová, al Espíritu Santo, al Padre-al-Hijo-y-al-Espíritu-Santo, y hasta a la Virgen de la Altagracia, me curé; no he vuelto a sufrir de neumonía.


En 1998 el Estado dominicano vendió la cementera del Isabela al gigante suizo Holderbank, quienes ganaron la licitación correspondiente. La cementera se mudó a Nigua, quitándonos esa bestia de encima.


A pesar de que actualmente los procesos son más limpios, y que hay más conciencia a nivel de ingeniería ocupacional y de ingeniería ambiental, no es menos cierto que en muchos casos el lucro está por encima de la necesidad de preservar intactos los recursos naturales y sus lugares circunvecinos.


Nuestros recursos naturales necesitan respirar, debemos preservarlos. Las zonas protegidas de nuestro país y sus cercanías inmediatas no soportarían una cementera, que aunque tenga tecnología de punta de alto nivel, tarde o temprano terminará afectando nuestra principal fuente acuífera. No dejemos que nos la invadan.


No nos oponemos a la instalación de cementeras, pero sí estas deben estar ubicadas lejos de las zonas protegidas de nuestra tierra.


No nos quedemos callados, alcemos nuestras voces y defendamos lo poco que nos queda, defendamos al Parque Nacional Los Haitises. No somos dueños de la naturaleza para disponer de ella a nuestro antojo, pertenecemos y nos debemos a la naturaleza.


Notas:

[1] Molina, Andrés. 1991. “Ecología, política, sociedad”, en Quehacer científico I: lecturas. Nélida Cairo Zabala, Fernando Ferrán Bru, César Cuello Nieto, eds. Santo Domingo: Instituto Tecnológico de Santo Domingo, 308.


Natanael Disla
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